BLACKPINK anuncia el EP “DEADLINE”: ¿tiene todavía futuro el grupo?
BLACKPINK regresará el 27 de febrero pero, en la práctica. ¿Tiene todavía algun futuro la agrupación? DML tiene su análisis.
BLACKPINK vuelve como grupo con un tercer miniálbum, DEADLINE, anunciado para el 27 de febrero de 2026. Sobre el papel, es un acontecimiento: un lanzamiento colectivo tras un largo periodo en el que la mayor parte de la energía se desplazó hacia las trayectorias individuales. En la práctica, es sobre todo una prueba. No solo una prueba de ventas o de taquilla, esos indicadores siguen siendo impresionantes, sino una prueba de pertinencia artística, de coherencia y de deseo colectivo, en un momento en que cada integrante ya ha demostrado que puede existir por sí sola.
Una máquina de gira intacta
La gira DEADLINE termina en Hong Kong los 24, 25 y 26 de enero, después de 33 fechas en 16 ciudades. En Tokio, BLACKPINK acaba de encadenar tres noches completas en el Tokyo Dome (16, 17 y 18 de enero) con un total anunciado de 165.000 espectadores, una puesta en escena milimetrada, banda en directo y una setlist que recorre el arco del grupo, de “WHISTLE” y “BOOMBAYAH” a “Pink Venom”, “Kill This Love” y “JUMP”. En ese terreno, la marca BLACKPINK sigue siendo una de las más poderosas del mercado.
Pero la pregunta ya no está ahí. El tema es qué cuenta hoy esa potencia. Un estadio lleno puede ser un signo de dominio o la prolongación de un capital acumulado. La diferencia se juega en la sensación de presente.
Lo que la gira mundial ya mostró
La gira mundial, pasando por París (fecha que cubrimos el pasado agosto 20258, recuérdalo), ya ponía las palabras adecuadas. Una primera parte más frágil, una segunda claramente más comprometida y, sobre todo, una constatación transversal: la dinámica de grupo ha cambiado. No en términos de amistad o ruptura, sino en términos de reflejos. Los automatismos colectivos se diluyen cuando las identidades individuales toman el control, y es lógico. Desde 2023, BLACKPINK ya no es una unidad gestionada como antes.
Precisamente por eso DEADLINE resulta interesante. Si el EP se limita a ser un “regreso” simbólico, confirmará la idea de un grupo convertido en intermitente. Si propone un gesto artístico real, puede recolocar a BLACKPINK como un proyecto colectivo que todavía tiene algo que decir, incluso como una leyenda, de manera definitiva y progresiva, al mismo nivel que 2NE1.
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El verdadero reto: la música
Las conversaciones de renovación con YG, previstas para la segunda mitad de 2026, generan mucho ruido porque la empresa sigue siendo financieramente muy dependiente del grupo. Pero artísticamente, la ecuación está en otra parte. La última prórroga, en 2023, solo cubría las actividades de grupo. Las carreras en solitario quedaron fuera del perímetro: cada una construyó su propia estructura. Jennie con ODD ATELIER, Jisoo con Blissoo, Lisa con LLOUD, Rosé bajo THEBLACKLABEL.
Esa independencia lo cambia todo. Da margen de maniobra, pero también cambia la naturaleza del “grupo”. BLACKPINK ya no es un marco total: es un proyecto común que ahora debe justificar su lugar frente a cuatro agendas ya llenas.
DEADLINE, entre continuidad y renovación
Que el EP lleve el mismo nombre que la gira no es casual. DEADLINE suena como un final de ciclo, pero también como una restricción de calendario, una fecha límite, un momento en el que hay que decidir. La fecha parisina ya jugaba con esa ambigüedad: pausa o nuevo comienzo. En 2026, la ambigüedad se convierte en estrategia. El grupo puede existir a otro ritmo, menos constantemente visible, más “eventual”.
El problema es que la rareza ya no basta. El mercado K-pop ha cambiado. Los grupos que dominan hoy alimentan un flujo constante: musical, narrativo, visual. BLACKPINK compensó durante mucho tiempo la rareza con el impacto. Para seguir siendo pertinente, el impacto tiene que volver a la música, no solo a la puesta en escena.
¿JUMP, señal de vitalidad?
El single “JUMP”, lanzado durante la gira, da una pista. El tema obtuvo certificación Gold en Estados Unidos, superó los 470 millones de reproducciones en total y se mantuvo 10 semanas en el Billboard Hot 100, con una presencia prolongada en los rankings globales. No es un simple repunte de fandom. Es una tracción internacional que sigue activa y que demuestra que BLACKPINK todavía puede producir un título que circula.
Pero un single no marca una dirección. DEADLINE tendrá que responder a una pregunta más exigente: qué sonido, qué narrativa, qué ángulo colectivo, ahora que las cuatro integrantes han ampliado su paleta en otros lugares.
Un grupo todavía dominante
Hoy, BLACKPINK ya no necesita demostrar que llena recintos. Debe demostrar que propone. La gira muestra una maestría escénica intacta, pero también una alquimia más variable, porque las identidades se han autonomizado. En este contexto, la pertinencia del grupo no depende de un regreso “como antes”. Depende de una nueva forma de colectivo, más madura, en la que cada miembro vuelve porque el proyecto común aporta algo que el solo no puede ofrecer.
Y ahí es donde 2026 puede convertirse en un año bisagra. Después de DEADLINE, las salidas en solitario se reactivan. Jennie ya tiene citas que lo confirman: una aparición anunciada en el Governors Ball de Nueva York y luego en el Mad Cool Festival de Madrid, donde la DL Team la encontrará. Esa circulación entre grandes festivales y calendario solista dice mucho: las integrantes ya no esperan al grupo para existir en los grandes circuitos.
BLACKPINK puede tener futuro, pero no por inercia. Su futuro se jugará en una pregunta simple: ¿es DEADLINE un “evento” o un “proyecto” lejos de estar abandonado? Si el EP vuelve a poner la música en el centro, el grupo puede reinstalarse de forma duradera, de otra manera, pero con solidez. Si el EP solo prolonga la marca, entonces lo que venga se parecerá a una serie de regresos puntuales, eficaces, pero cada vez más difíciles de defender artísticamente.
